El Alto avanza en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

PLAZO. El gobierno prevé adelantarse en cinco años al organismo mundial y acabar hasta el 2025 con la pobreza y garantizar una vida sana a la población.

El gobierno del presidente Evo Morales tiene la firme intención de adelantarse en un lustro en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS-2 y ODS-3) —en cuanto a reducir a cero la pobreza, la mortalidad infantil y la desnutrición y garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades —que figuran en la nueva agenda a 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El jefe de Estado boliviano planteó sin ambigüedades, en tres discursos públicos pronunciados a los largo de 2017, los objetivos a corto plazo de su administración: “Queremos que al año 2025, en el bicentenario de fundación de Bolivia, lleguemos con cero  de extrema pobreza, cero de desnutrición y cero mortalidad materno infantil”.

Al trazar colosal reto, Evo Morales, de 58 años, recordó siempre su infancia en la pequeña comunidad campesina en la que nació, Orinoca, en la zona rural del departamento de Oruro, donde no había medicinas, hospitales, ni médicos y la pobreza era general.

“De los siete hermanos que tenía, sobrevivimos apenas tres. Nuestros medicamentos eran la huira huira (planta medicinal) y el orín para la tos”, señaló el Mandatario en la comunidad de Achica Arriba, ubicada en el altiplano paceño, en noviembre pasado.

En el libro autobiográfico “Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado”, Evo relata que cuando caminaba junto a sus llamas en los bordes de los polvorientos caminos, veía buses repletos de gente que arrojaban cáscaras de mandarina o plátano y que él las recogía para comer.

“A veces mi padre iba a la ciudad y traía tres naranjas, era un lujo comer fruta. La necesidad te obliga a pensar en esas madres y niños abandonados que siguen viviendo así”.

Una de las preocupaciones de su Gobierno fue, precisamente, revertir ese panorama.

El Alto, la segunda ciudad boliviana con más población,  y entre las más pobres hasta 2005, es el ejemplo de los avances en materia de los ODS-2 y ODS-3.

AMENAZA A LA ESTABILIDAD

Hasta 2005, en El Alto se había concentrado la pobreza generada por la crisis de la economía.

Miles de migrantes del campo y las minas llegaron a esa ciudad y ocuparon el territorio de forma desordenada. En el desarrollo de sus estrategias de supervivencia orientaron su trabajo  a actividades informales y formaron cientos de barrios pobres sin cobertura de servicios básicos, salud y educación.

En los años noventa se sobrevivía en medio de la miseria, desocupación, desnutrición, hambre, analfabetismo y falta de servicios básicos, indica el sociólogo alteño Rubén Jordán, ex docente de universidades españolas.

Tan frágil era la situación, que el 31 de diciembre de 1997, el gobierno del presidente Hugo Banzer (1997-2001) aprobó un plan para frenar la postergación y pobreza de El Alto que amenazaba con ser detonante de eclosiones sociales que podían afectar la “estabilidad democrática”.

NUEVO RUMBO

Desde 2006, cuando Evo Morales asumió la presidencia de Bolivia, la reducción de la pobreza, que ese año se situaba en 38 por ciento, fue un compromiso nacional e internacional.

En el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el gobierno de Bolivia había asumido el reto reducir  la extrema pobreza de 38 por ciento en 2006, a 24,1 por ciento de la población hasta 2015.

El desempeño del país fue, sin embargo, extraordinario y hasta ese año se redujo a 16,8 por ciento.

Desde la década de los 90 —de acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas— la disminución de personas que vivían en la indigencia fue de 24 puntos porcentuales.

En el período 2007–2015, más de 1,8 millones de personas dejaron de ser extremadamente pobres. En ese tiempo, el Gobierno llegó más allá de las metas del Objetivos de Desarrollo del Milenio y Bolivia alcanzó un cúmulo de avances sin precedentes.

Ahora, en el ámbito del numeral dos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, el país tiene la meta de profundizar las políticas  para acabar con la pobreza, la mortalidad infantil y la desnutrición y los progresos en los primeros dos años de la agenda de la ONU son, de momento, alentadores.

DESNUTRICIÓN

La Organización Mundial de la Salud (OMS) entregó en 2015 un reconocimiento al Gobierno por los avances en la lucha contra la desnutrición infantil.

En 1990 cerca de 42 de cada 100 bolivianos menores de 5 años tenía desnutrición crónica, el año 2008 la prevalencia era del 27 por ciento y en 2012 se alcanzó el 18, 1 por ciento.

En la actualidad esa cifra disminuyó a 13 por ciento.

El apoyo de Bélgica, también fue decisivo en ese tema. En 2010, ese país donó a Bolivia 13,3 millones de dólares para erradicar la desnutrición en niños menores de cinco años.

Además, entre 2008 y 2016 se evitó la desnutrición de 13.199 niños menores de cinco años. El 15 por ciento de esa cifra correspondía a la ciudad de El Alto.

En 2016 se logró que de cada 10 mujeres en estado de gestación, nueve sean atendidas con personal de salud.

Desde la creación del programa Mi Salud, se brindó atención médica gratuita a más de 12 millones de bolivianos. 1.2 millones correspondió a la urbe alteña.

La atención casa por casa y puerta a puerta, es la característica principal de médicos y enfermeras del programa, quienes además de asistir a la población, también previenen enfermedades y promueven la salud con charlas colectivas e individuales.

El gobierno boliviano invirtió desde el año 2006 a agosto de 2017 más de 2.500 millones de dólares en subsidios orientados a proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Los bonos sociales Juana Azurduy (258 dólares para mujeres en etapa de gestación),  Subsidio Universal Prenatal (alimentos por 200 dólares para madres con niños menores de dos años), Juancito Pinto (28 dólares anuales para niños y jóvenes en etapa escolar) y la Renta Dignidad (344 dólares anuales para personas de la tercera edad) contribuyeron a rebajar los índices de mortalidad materno infantil, desnutrición crónica, pobreza y deserción escolar y garantizar una vejez más digna a las personas de la tercera edad.

EVA QUINO

El de Eva Quino fue, de acuerdo con el Ejecutivo, un caso aislado de desnutrición en la ciudad de El Alto.

Quino, una niña de 12 años, murió en marzo de 2017  por una severa desnutrición en una precaria vivienda de la ciudad de El Alto, aledaña a La Paz. Su historia conmovió al país.

Eva  y sus hermanos Alan, Antonio, Andrés, Serafina y Paola fueron víctimas de la pobreza.

Sus padres —sin dinero ni trabajo y aquejados por una grave enfermedad— decidieron encerrase para morir junto a sus hijos en un pequeño cuarto de adobe, sin ventanas y techo de calamina que alquilaron después de vivir 14 años como cuidadores de una casa en el barrio Junt’uma, en  la misma urbe.

“No teníamos nada, en el suelo dormíamos, ni ropa teníamos. No podíamos ni trabajar. Mi esposo y yo hemos caído enfermos, tampoco podíamos caminar y mis hijitos ya no tenían qué comer”, recordó, ya recuperada, Lourdes Quino, de 44 años, madre de la niña fallecida.

Cinco meses después, en agosto, el Vicepresidente, Álvaro García Linera, entregó una vivienda social a la familia de la niña Eva y prometió “que no habrá más Evas que mueran por falta de atención”.

HOSPITALES

Y para garantizar la atención médica de la población, está en marcha el Plan Nacional de Hospitales que cuenta con un presupuesto de 1.700 millones de dólares. Con esos recursos se prevé la construcción y equipamiento de más de 40 hospitales de segundo, tercer y cuarto nivel en todos los departamentos del país.

De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Salud, el Gobierno en 11 años ha construido 1.004 nuevos establecimientos de salud en todo el país.

La ciudad de El Alto tiene cinco hospitales públicos: Dos de tercer nivel (Hospital del Norte y Hospital del Sur, que está en fase de construcción) y tres de segundo nivel (Hospital Materno Infantil, Hospital Boliviano Holandés, Hospital Municipal Corea).

Esos cinco hospitales y 43 centros de salud de la ciudad de El Alto recibieron en 2012 de la cooperación del Reino de Bélgica en Bolivia equipos médicos por casi 500 mil dólares.

El artículo 18 de la nueva Constitución boliviana establece que “el Estado garantiza la inclusión y el acceso a la salud de todas las personas, sin exclusión ni discriminación alguna”, y dice que “el sistema único de salud será universal, gratuito, equitativo, intracultural, intercultural, participativo, con calidad, calidez y control social. El sistema se basa en los principios de solidaridad, eficiencia y corresponsabilidad, y se desarrolla mediante políticas públicas en todos los niveles de gobierno”.

OMS

El representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Fernando Leanes, reconoció que Bolivia transformó en los últimos 12 años su sistema de salud con las políticas sociales implementadas por el presidente Evo Morales y que se reflejan, dijo, en la reducción de la mortalidad materna infantil.

“Es un modelo para nosotros como OMS, y hemos visto que a partir del programa Mi Salud, Juana Azurduy,  Bono Juancito Pinto, Bono Dignidad la vida de la gente ha empezado a cambiar”, declaró a la estatal Radio Patria Nueva el 28 de diciembre, tras remarcar que las políticas en salud de Bolivia permite que los efectos de una huelga de médicos, de casi 50 días, no sean “tan virulentos”.

Los médicos del país acatan un paro nacional desde el 23 de noviembre, en rechazo al funcionamiento de la Autoridad de Fiscalización y Control del Sistema de Salud, creada por decreto, y al artículo 205 del nuevo Código Penal referido a la mala práctica profesional, que supuestamente criminaliza la actividad de los galenos.

El propio Tedros Adhanom saludó el compromiso del presidente Morales de convocar al primer Encuentro Nacional por la Salud y la Vida.

“Estoy de acuerdo con usted Sr. Presidente, la salud es un derecho humano. Elogiamos el compromiso de # Bolivia con #SaludParaTodos / Coincido con usted Presidente @EvoEsPueblo. La salud es un derecho humano. Felicitamos a (Bolivia) por su compromiso con la #SaludParaTodos”, publicó en su cuenta de Twitter: @DrTedros.

El presidente de la OMS respondió al comentario que publicó Morales en su cuenta de Twitter, en el que establece que “la salud no es una mercancía, la salud es un derecho humano.

El Jefe de Estado respondió a esta felicitación, también mediante el Twitter, y señaló: “Agradecemos al Director General de la OMS, Tedros Adhanom, por reconocer nuestro compromiso con la salud del pueblo. Para las culturas indígenas la vida es sagrada. La salud es un derecho humano”.

   
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