Alteños afirman que los “jach’a retrasos” les afectan

Además del daño a la imagen del Gobierno Municipal de El Alto, la postergación de la entrega de varios importantes proyectos ocasiona perjuicios de diversa índole a la ciudadanía alteña, que expresa su malestar denominando “jach’a retrasos” a las “jach’a obras”, de la alcaldesa Soledad Chapetón.Vecinos de diferentes distritos explicaron que el retraso en la entrega de obras provoca pérdida de tiempo, daños a la salud y gastos de dinero, entre otros perjuicios.

Iván Pérez, vecino de Ciudad Satélite, relató su experiencia y los perjuicios que sufrió cuando realizó un trámite en reparticiones de la Alcaldía.

Explicó que la dispersión administrativa de la comuna, que tiene oficinas en distintos sectores de la ciudad, le obligó a recorrer grandes distancias, perder varios días de trabajo y gastar mucho dinero.

“Es urgente que se entregue la Jach’a Uta, para que todo funcione en el mismo edificio, porque actualmente uno tiene que ir de norte a sur, perder horas y hasta días enteros buscando oficinas municipales y gastar mucho en pasajes. Para colmo, los gastos se multiplican por el trameaje de los minibuseros. Es un martirio hacer trámites en la Alcaldía de El Alto”, lamentó.

El retraso en la construcción de la Terminal Metropolitana es otro ejemplo de lo perjudicial del retraso en la entrega de obras. Los afectados son los viajeros, transportistas y vecinos de las calles donde funciona la improvisada parada de flotas.

Javier Chuquimia, comerciante que viaja frecuentemente al interior, afirmó que constantemente se expone a ser víctima de delincuentes, cuando espera en la calle el bus en que viajará. Agregó que en más de una ocasión se salvó de que malvivientes le roben sus pertenencias.

“Ya debería estar funcionando la Terminal Metropolitana. Esa obra es urgente. Cómo es posible que una de las ciudades más grandes del país no tenga una buena terminal (interdepartamental). Quisiera que la alcaldesa espere la flota en la calle, con su capital en el bolsillo. Es peligroso. Ya me he salvado varias veces de que me roben. Hasta cuándo vamos a seguir en esta situación. Es el colmo”, protestó.

Mario López, administrador de la sucursal de una flota, explicó que la tardanza en la entrega de la Terminal Metropolitana afecta también a los transportistas, que deben resignarse a los frecuentes incrementos en el costo de los alquileres, que les imponen los propietarios de inmuebles, donde tienen sus oficinas y depósitos.

“Por una tiendita chiquita tenemos que pagar cuatro mil, cinco mil bolivianos. Nos suben el alquiler casi cada mes y no podemos ni reclamar, porque si nos botan no vamos a encontrar otro local por el mismo precio, en el mismo sector. Necesitamos lo antes posible la Terminal (Metropolitana)”, enfatizó.

   
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