Gregorio conserva documentos alteños que datan de 1781

Gregorio Romero Morales nació el 25 de julio de 1937, en la ciudad de Cochabamba, llegó a La Paz cuando sólo tenía tres meses; en 1970 migró a El Alto buscando un terreno para vivir. Éste año cumplió 80 años, aún no perdió las fuerzas  de seguir luchando por el crecimiento y desarrollo de su ciudad, pues prepara un libro con las reseñas y documentos que espera terminar pronto.Las puertas de la vivienda, hecha de adobe, están abiertas; al entrar al domicilio se puede observar arbustos que crecen sobre el umbral, más adentro se escucha un altavoz que está conectado a una radio pequeña, que sintoniza unos boleros de antaño; frente a ese escenario, en una silla vieja de madera, apoyado en una mesita se encuentra don Gregorio.

Al percatar mi visita  me ofrece pasar,  haciendo una señal con la mano, a pesar de su avanzada edad su memoria permanece lúcida, pues no ha olvidado algunos detalles de sus años mozos.

“Vivía en el parque Riosinho en ese entonces; luego, en 1970 me traslado a la ciudad de El Alto en busca de una casita, llegaba a la Ceja y sólo habían dos kioscos, todo era pampa”, menciona.

Principal gestor

Desde 1981 luchó por ver a su ciudad crecer; en el intento su sueño se frustró por varios motivos, hasta que un día, el año 1985, junto a sus amigos René Valencia, Raúl Urquizo y  Carlos Tobar conformaron (FURIA)  Frente de Unidad y Renovación Independiente Alto La Paz .

“Queríamos realizar una organización, independiente de lo que era FEJUVE (Federación de Juntas Vecinales El Alto), nos enfrentamos con todo tipo de autoridades, pero al final logramos reunir los documentos que presentamos a la Cámara de Diputados para que se cree la cuarta sección de la urbe”, recuerda.

El 6 de Marzo de 1985 concluyó un proceso de treinta años, de varias demandas de la población alteña. En esa fecha se promulgó la ley 728, creando la Cuarta Sección Municipal de la provincia Murillo, con su capital El Alto de La Paz.

“Tengo todos los tramites que hice para que se declare Cuarta Sección y luego, en 1988, se eleva a rango de Ciudad, que el Gobierno Municipal no se acuerda de festejar. Dediqué los mejores años de mi vida para que El Alto siga creciendo. Tenemos todos los recursos naturales, renovables y no renovables, somos ricos”, manifiesta.

 

¿A qué se dedica ahora?

Prácticamente vivo con mi bono dignidad; elaboro algunos juegos didácticos, hay mucha competencia; pero me ayuda para sobrevivir.

¿Reconocieron su trabajo?

Tengo varias condecoraciones que me dieron diferentes autoridades, pero yo nunca pido nada, porque desde pequeño me enseñaron una cosa “si haces algo bueno nunca lo digas”.

Don Gregorio tiene ocho hijos, comenta que la mayoría viven en el extranjero, y otros en la ciudad; pero ninguno lo va a ver, sólo su hijo mayor que radica en Argentina lo visitó el año pasado, con mucho orgullo muestra las fotos de sus nietas.

“Mi hija mayor ya es abuelita, mis nietas ya son jóvenes; quieren que me vaya con ellos pero no voy a descansar, tengo todavía fuerzas para seguir luchando”, menciona.

   
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