Un oásis tropical en pleno altiplano

La Casa de Campo Valle Grande es una empresa que ofrece servicios de primera con productos de calidad.Ubicado en plena carretera a Viacha, a 8 km del Cruce Villa Adela, se encuentra la Casa de Campo Valle Grande, un vallecito en medio del Altiplano.

Casa de Campo Valle Grande  fue ganadores de dos premios Wara, uno al emprendimiento empresarial y el otro al buen servicio.

Ronald Calle, gerente propietario, habla con Los Andes para contarnos sobre este sueño hecho realidad.

¿Cómo nace la idea de construir la Casa de Campo en El Alto?

La idea nace hace más de 20 años, pude ser que ya sean 25 años. Yo estudié administración hotelera y mi sueño siempre fue tener un hotel pero cuando me casé empezamos haciendo eventos y por esa razón conocimos a un señor, Gastón Ibañez, que quería vender una casa, parecida a esta, pero en ese entonces no tenía dinero para comprarla.

Ese sueño por tener un hotel se quedaron y creía que en El Alto no hay un lugar así, excepto el Carmen, donde comí muchas veces, entonces dije hagamos un lugar así con vegetación, piscina, aunque no se metan pero que coman alrededor o que sus pies chapoteen, la idea era esa.

Después dio resultado porque ya hice hacer el calefón solar, con un extranjero alemán, que instaló algo improvisado pero funcionó, calentando la piscina y la gente ya empezó a conocer y empezamos a crecer.

¿Cuánto tiempo esta Valle Grand en funcionamiento?

Valle Grande funciona 12 años, antes de eso solo trabajábamos como empresa de eventos y ahí me hice conocer como Ronald Calle, como la empresa Calle.

Tuve el apoyo de la misma gente, masonería de La Paz, Rotary, Chuquiagp Marka, eventos de ONG`s y Banco Sol, entre otros.

¿La Casa de Campo cuenta con socios?

No, la empresa es familiar y ahora que mi hijo salió profesional, es ingeniero comercial, estamos tratando de hacer más a fondo esto, a pesar que trabaja en otro lado, me apoya bastante en todo lo que es la Casa de Campo.

¿Pensaron alguna vez en abrir sucursales?

Si, mucha gente me dice que ponga en la ciudad pero no hay espacio, ni lugar para comprar mil o dos mil metros para hacerlo.

Aquí, por ejemplo, la alcaldía de Viacha nos colaboraron, ya que en ese tiempo el terreno no costó mucho, ahora subió, pero eso nos ayudó a crecer. Sin embargo, somos famosos por el picante criollo en la zona sur de La Paz, ya que lo preparamos para eventos y tenemos muchos clientes ahí.

¿Ofrecen paquetes para eventos?

Hacemos paquetes matrimoniales, seminarios, reuniones, cumpleaños y todo lo que desee el cliente. Tenemos hasta fotógrafo para aquellos novios que vienen y ya no quieren ir ni a pasear, les entregamos en tamaño postal.

Hubo una oportunidad donde se hizo un matrimonio para extranjeros acá, fue una fiesta autóctona, una fiesta muy bonita

¿Quiénes lo apoya el emprendimiento?

Todo es un esfuerzo de familia, el apoyo de mi esposa Gloria, mis hijos Nadia, Marco Antonio y mi nuera Jhenny Chaparro.

Mi esposa es un gran apoyo, se hace cargo de la cocina y ella es la que le da la sazón a las comidas. En la cocina trabajan entre 12 y 14 personas, cada dos personas hacen dos o tres platos. Además, trabajo con 18 personas que son parte de mi personal.

Doy gracias a Dios y en todo el tiempo que he ido trabajando he conocido jóvenes que han logrado acabar su carrera universitaria y salir profesionales con el trabajo que hacían en Valle Grande. Por ejemplo, José Cañaviri que es médico en Viacha.

Con mi esposa siempre les pedimos que si trabajan también tienen que tener buenas notas. También una de las chicas  que trabaja con nosotros actualmente estudia para ser chef y tratamos de darle impulso con todas las herramientas necesarias para que pueda salir adelante. Nuestro propósito es que si algún día se van, que lo hagan con recuerdos buenos para que nos vuelvan a visitar.

¿De dónde sale el diseño del lugar?

Estudie un tiempo arquitectura, es por eso que todo el diseño lo hice yo, incluso lo de la ampliación que se está llevando a cabo. Pensé en que las personas que visiten el lugar tienen que estar a gusto y sentir que están en otro lado, olvidarse que están en El Alto y pensar que están en algún valle de Coroico o Cochabamba.

Es por eso que tenemos un espacio de mil metros pero con la ampliación llegaran a los mil trecientos metros.

   
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